GARMO NEGRO DESDE LOS BAÑOS DE PANTICOSA (JULIO 2026)

 


EUSKERA

Se suele decir que el pico Garmo Negro es uno de los tresmiles más fáciles de subir. Es cierto que no implica ningún problema técnico, pero los 1400 metros de desnivel que hay que superar no son nada despreciables, ni lo son las pedreras por las que hay que avanzar. No cabe duda, estamos ante la alta montaña. Ni que decir tiene; si la empresa, la intentamos con las laderas cargadas de nieve.

Desde el refugio de la Casa de Piedra (1660 m) nos encaminamos hacia el oeste por las pistas que se acercan al barranco de Argualas. Un cartel que informa sobre la fauna local marca el inicio de la senda que sube, paralela al barranco, dibujando un pronunciado zigzag. Nada más empezar, pasamos al lado de un curioso edificio que cubre "la fuente de la laguna". 

Ganamos altura (O) con rapidez. En media hora superamos el pinar (Pinus sylvestris o pino albear) y alcanzamos la Mallata* baja (1920 m), un descampado que nos ofreció una imagen muy sugerente de nuestro objetivo, el Garmo Negro**, y de las cimas que le acompañan: Argualas, Algas y Aguja de Pondiellos .... y del recorrido que todavía nos quedaba.

La senda es muy evidente. El recorrido se dirige hacia el noreste, pero en unos metros cambia de orientación y coge rumbo al noroeste. Alcanzamos la Mallata* alta (2220 m) y poco después, llegamos a un caos de piedras, fácil de superar. Varias sendas le atraviesan, pero una vez pasado, los caminos se bifurcan: una ruta sube hacia el noroeste, ascendiendo por las laderas del Pico Pondiellos hasta el cuello de Pondiellos; y otra avanza hacia el oeste, nuestra ruta, para subir al collado de Argualas (2860 m). Este collado da entrada al circo que forman los picos Argualas, Algas y Garmo Negro.



A la derecha (N), una pedrera muy inclinada culmina en la cima del Garmo Negro. La pedrera se puede encarar directamente o subir, primero, a la arista y luego recorrerla (E) hasta la cima (3066 m).

Desde la cima, la panorámica es muy amplia: hacia el noroeste destaca el Midi d'Ossau y Arriel; hacia el norte, los ibones de Pondiellos y los picos de los Infiernos, Frondiellas y Balaitus; y hacia el noreste, los picos de Vignemale, Serrato, Batanes, Bacias, Brazato, el embalse de Brazato y los baños de Panticosa.


Volvimos por el mismo camino.

* Sobre el término Mallata: Es muy frecuente en la toponimia pirinaica y significa zona de pastos o zona donde se reúne al ganado. También aparece como Mallada o como Malladeta y está relacionado con la fabla aragonesa y el catalán. El término "majada" del castellano, aunque tiene un significado parecido, tiene una etimología  diferente.

**El término Garmo es de origen celta y, curiosamente, llegó a la fabla aragonesa a través del latín. Aparece para nombrar cumbres acompañado del color de las rocas que forman la montaña ( Garmo Negro, Garmo Blanco).

Breve historia: Las primeras ascensiones a los Picos de Argualas, como se denominaban hace algunas centurias, son confusas. En el año 1791, el cartógrafo del ejército, capitán Vicente Heredia, en sus tareas para determinar la frontera entre España y Francia, holló una de las tres cimas (Argualas, Algas, Garmo Negro), pero no quedó claro cuál de ellas. Años más tarde, en 1878, el famoso pirineista, Conde Russel, sí consiguió firmar la primera invernal al Garmo Negro. Algunos historiadores del pirineismo creen que esta fue la primera ascensión al pico, porque, posiblemente, Vicente Heredia alcanzaría la cima del pico Argualas o Algas, más accesibles por la vertiente de Sallent de Gállego.


DATOS

DISTANCIA: 11 KM

DESNIVEL POSITIVO: 1436 M

TRACK PARA GPS

FOTOS DE LA MARCHA


MONTE PERDIDO DESDE LA PRADERA DE ORDESA, POR GORIZ Y LA ESCUPIDERA. RUTA EN PRIMAVERA (2026) CON NIEVE (TRES JORNADAS)

 

EUSKERA

Subir a Monte Perdido desde la pradera de Ordesa por la ruta normal, pasando por el Ibón Helado y la Escupidera, no es una idea original. Quizá sea el itinerario más frecuentado para ascender a un tresmil del Pirineo. En lo que a mí respecta, contando esta última ocasión, lo he ascendido cuatro veces.

Mi interés en esta cuarta ascensión residía en alcanzar la cima en condiciones de nieve, aunque no plenamente invernales. Quiero decir que, en primavera, especialmente después de un invierno muy nivoso, las zonas altas de la montaña aún conservan buena parte de la nieve caída. Sin embargo, la dureza del invierno, el frío y el hielo no suelen ser tan intensos, aunque siempre pueden aparecer.

Mis compañeros y yo no nos equivocamos. Encontramos nieve a partir de la cota de 2.600 metros, aunque estaba algo transformada. La famosa Escupidera, escenario de varios accidentes mortales, conservaba abundante nieve, pero se encontraba en buenas condiciones para progresar. Con una huella ya abierta y muy bien trazada, además de con la prudencia siempre necesaria, conseguimos alcanzar la cima sin sobresaltos.

Tardamos tres días en completar el recorrido: el primero subimos desde la pradera hasta el refugio de Góriz; el segundo alcanzamos la cima y pernoctamos nuevamente en Góriz; y el tercero descendimos de vuelta a la pradera.

La luz y el agua fueron protagonistas destacadas de la excursión. En primavera, con el deshielo, el río Arazas lleva agua en abundancia, precipitándose en cascadas y saltos espectaculares. Espero que las fotografías y los vídeos que comparto en el blog den buena cuenta de ello, para disfrute de quienes deseen contemplarlos. Por otra parte, la luz de la tarde y la de la mañana sobre el valle de Ordesa regalan estampas que se graban en la retina y, con el paso del tiempo, en la memoria, constituyendo esa nebulosa que forma la nostalgia, la añoranza de momentos pasados.

Primer día: Partimos de la pradera de Ordesa (1.320 m) en dirección este (E) por el camino, perfectamente señalizado, hacia la Cola de Caballo y las Gradas de Soaso. Avanzamos paralelos al río Arazas, recorriendo el bosque de pinos y hayas y acercándonos a los distintos miradores para contemplar los saltos de agua que provoca el descenso del río. En unas dos horas llegamos a las Gradas de Soaso (1.700 m) (NE) y, una hora después, entramos en el circo de Soaso, donde fotografiamos la famosa cascada de la Cola de Caballo (1.800 m).

Continuamos por la derecha (E) de la cascada para superar las clavijas y cadenas de Soaso. Este paso nos permitió situarnos en la parte alta del circo (1.920 m) y tomar la senda (N) que conduce al refugio de Góriz (2.190 m).

En total, recorrimos unos 13 kilómetros y acumulamos aproximadamente 959 metros de desnivel positivo. Tardamos 4 horas y 30 minutos, incluyendo una parada de media hora para reponer fuerzas.

Segundo día: Ascendimos a Monte Perdido. Desde el refugio de Góriz (2.190 m) nos encaminamos hacia el noreste para superar la muralla inicial y situarnos en la cota de 2.350 metros. Aquí, el terreno pierde inclinación y una senda bien definida nos dirige hacia el norte. Alcanzamos un gran hito (2.500 m) que señala una bifurcación: de frente continúa la ruta normal y, a la derecha, comienza la ruta de las Escaleras.

Más adelante, entramos en la Ciudad de Piedra, un laberinto de grandes bloques donde comenzaba la nieve (2.650 m). Nos colocamos los crampones y continuamos hasta el Ibón Helado. El paso de la cadena estaba cubierto por la nieve, aunque cuando lo atravesamos comenzaba a formarse una pequeña rimaya. El Cilindro de Marboré presidía toda la ascensión, aunque solo podíamos verlo a intervalos, ya que las nubes y la niebla ocultaban las vistas. Al llegar al Ibón Helado (2.980 m), prácticamente no veíamos nada a nuestro alrededor.

A la derecha del ibón (SE) se eleva la pala final de Monte Perdido. En verano se asciende por el resalte lateral derecho, pero en primavera, con abundante nieve, resulta más cómodo progresar por el fondo de la vaguada. Fuimos ganando altura siguiendo una huella muy bien marcada hasta alcanzar la zona más expuesta de la Escupidera (3.200 m). Unos metros más arriba llegamos al collado previo a la cima, conocido como el Hombro de Monte Perdido (3.300 m). Continuando por la derecha, según el sentido de la marcha, coronamos la cima de Monte Perdido (3.355 m), que estaba cubierta por un gran montículo de nieve. Solo sobresalía la placa del hito geodésico.


Regresamos por el mismo itinerario, pero el tiempo mejoró, permitiéndonos contemplar con claridad el entorno. Lo que una hora antes eran nubes y niebla se transformó en la grandiosidad pétrea del Cilindro de Marboré, el azul del Ibón Helado, el Cuello del Cilindro y la imponente verticalidad de la pala final de Monte Perdido. Más abajo, Punta Tobacor y el valle de Ordesa nos brindaron magníficas oportunidades fotográficas. Para finalizar la jornada, cuando nos aproximábamos al refugio y mirábamos hacia el oeste, pudimos contemplar las cimas nevadas del Tallón, el Casco y la Torre de Marboré.




En esta jornada recorrimos aproximadamente 9 kilómetros y superamos unos 1.160 metros de desnivel positivo. Alcanzar la cima nos llevó unas cuatro horas, mientras que completar toda la ruta supuso unas 7 horas y 30 minutos.

Tercer día: Para concluir nuestra aventura, solo nos quedaba regresar al aparcamiento de la pradera. Lo hicimos por el mismo camino, con una excepción: en lugar de destrepar las cadenas de Soaso, tomamos el Camino de Mulas. Cuando llegamos al desvío hacia las cadenas, continuamos recto (S) hasta encontrar una senda que desciende por el circo de Soaso mediante un zig-zag


La luz de la mañana nos regaló un paisaje único que aprovechamos para fotografiar. Una de las imágenes capta el circo de Soaso con las moles de Monte Perdido y el Pico Añisclo rozando el cielo.

Durante el resto del recorrido pudimos contemplar algunos de los espectaculares saltos de agua en los que apenas nos habíamos detenido durante la subida.

En este último tramo caminamos entre 14 y 15 kilómetros, alguno más que en la ascensión, ya que el Camino de Mulas resulta ligeramente más largo.




DATOS

DISTANCIA: 33,81 KM

DESNIVEL POSITIVO: 2171M

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FOTOS DE LA MARCHA













EL PICO URBIÓN DESDE LA LAGUNA NEGRA



 EUSKERA

Subimos al pico Urbión desde la Laguna Negra, trazando un recorrido circular que enlazó tres de las lagunas más características de la Sierra de Urbión: la Laguna Negra, la Laguna Larga y la Laguna Helada, todas ellas de origen glaciar.

Llegamos al aparcamiento de la Laguna Negra (1.600 m) por la carretera comarcal que viene desde Vinuesa. La carretera continúa unos dos kilómetros hacia el oeste hasta llegar a la laguna. Nosotros los recorrimos a pie, aunque hubo gente que levantó la barrera para subir en coche. Creo que está prohibido.

Alcanzamos las pasarelas (1.750 m), que recorren la orilla sur de la laguna y permiten contemplarla casi desde el nivel del agua. El glaciar provocó una erosión en forma de circo. Las enormes paredes de granito se reflejan en el agua, dándole un tono oscuro; de ahí el nombre de «Laguna Negra».

Siguiendo la GR 86-1 (marcas rojas y blancas), avanzamos hacia el suroeste y comenzamos a subir por una senda bastante inclinada que supera la pared del circo glaciar. La ruta asciende paralela a un arroyo. En abril, con el deshielo, puede verse una cascada muy cerca del camino. En la parte alta, un mirador natural (1.820 m) ofrece una panorámica completa de la laguna.

Más adelante, en la planicie, llegamos a una bifurcación. Cogimos el ramal de la derecha; sin embargo, volvimos por el de la izquierda. Con dirección noroeste, avanzamos por un terreno donde crecen algunos pinos y donde, en esta época del año, el agua inunda las campas. Todavía quedaban neveros en las laderas sur del pico Los Llanos de la Sierra, aportando unas pinceladas de color a un paisaje ya de por sí bello.

El camino asciende sin pendientes pronunciadas hasta coronar el collado de Zorraquín (1.998 m), situado entre los picos Zorraquín y Los Llanos de la Sierra. Desde allí ya teníamos a la vista el pico Urbión. Poco después alcanzamos la Laguna Larga (2.010 m). Recorrimos su orilla norte y aprovechamos para descansar y reponer fuerzas. En esta laguna nace el río Revinuesa.



Dejamos atrás la laguna, pasando por su desagüe, que da origen al arroyo Revinuesa. Con dirección oeste, subimos las rampas que dan acceso al collado situado entre el pico Urbión y Los Llanos de la Sierra: el collado o Portillo Arenoso (2.140 m). Solo nos quedaba superar el último peldaño. Una gran mole formada por bloques de granito se levanta hacia el norte: el pico Urbión (2.228 m). Un cartel explicativo ilustra el origen glaciar del modelado de estos montes. La senda es evidente, primero pasa al lado de una emblemática cruz y luego llega a los bloques finales. Para alcanzar el punto culminante, donde sobresale otra cruz, hay que trepar un poco, aunque sin dificultad.


Las vistas desde la cima abarcan una gran distancia, pero merece la pena destacar el entorno inmediato: al oeste, los picos Peñas Claras y Gamperón, junto con la Laguna de Urbión; al noreste, el pico Hoyo Oscuro; al este el valle del río Revinuesa; y al sureste, Los Llanos de la Sierra, la Laguna Larga y Zarraquín.

Volvimos hasta el cartel y, desde allí, nos encaminamos por la vaguada que desciende hacia el suroeste para acercarnos a las fuentes del nacimiento del río Duero. Una placa, un cartel y un mirador señalan el lugar.

Para continuar nuestra ruta circular, remontamos hacia el sureste la ladera occidental de Los Llanos de la Sierra. Sin pasar por la cima, conectamos con una pista que seguimos en dirección sureste. Después de unos 700 metros, un hito nos indicó el desvío para tomar la senda que baja a la Laguna Helada.


Recorrimos la orilla norte de la laguna y continuamos hacia el suroeste, reencontrándonos con las marcas rojas y blancas de la GR 86. Sin cambiar de orientación, descendimos hasta la bifurcación que habíamos encontrado por la mañana. Un poco más adelante iniciamos el descenso del farallón del circo glaciar hasta la Laguna Negra y, desde allí, regresamos al coche.

En varios tramos del recorrido encontramos nieve, aunque no hicieron falta crampones. La anécdota de la jornada fue meteorológica. A pesar de que existía cierto riesgo de lluvia, el tiempo aguantó hasta que llegamos a la Laguna Negra. Sin embargo, desde la laguna hasta el coche nos cayó toda el agua que no había caído durante el resto del día.


DATOS

DISTANCIA: 14 KM

DESNIVEL POSITIVO: 760 M

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FOTOS DE LA MARCHA



EL CAÑÓN DEL RÍO LOBOS

 


EUSKERA

El parque natural del “Cañón del Río Lobos” es un paraje emblemático de Castilla y León. Mayormente ubicado en Soria, también se extiende por territorio burgalés. El recorrido completo del cañón implica unos 25 kilómetros (PR-SO-BU-65), aunque con poco desnivel; es prácticamente llano.

El agua y el río han ido tallando el cañón a base de desgastar la roca caliza sobre la que se asienta. El agua penetró la roca caliza, creando corrientes de agua interiores que luego fueron alcanzadas por la erosión propia del río. De ahí las formas tan características que tienen las paredes, con colores oxidados y cavidades excavadas en la fachada.

Llegamos a Ucero por la carretera SO-920, pero antes de bajar al aparcamiento paramos en el mirador de la Galiana para contemplar una amplia panorámica del cañón.

Nuestra ruta abarcó un tramo de unos 11 km. Partimos del aparcamiento de Valdecea, en Ucero, y caminamos hasta el puente de los Siete Ojos en San Leonardo de Yague. El itinerario no tiene pérdida posible. La senda, bien visible y señalada, se dirige hacia el noroeste sin solución de continuidad, siguiendo las orillas del río. Este se cruza en varias ocasiones, pero unas rocas grandes facilitan el paso.

Al cabo de un kilómetro de iniciar la ruta se llega a la ermita de San Bartolomé y a la Cueva Grande, o de San Bartolomé.

La ermita románica del siglo XIII presenta algunos rasgos de estilo gótico. Se la vincula a la orden del Temple, pero no está claro. Por lo visto, la ermita formaba parte de un antiguo cenobio templario.

La cueva, formada por la erosión del agua, presenta los techos ennegrecidos debido a la tinción de las fogatas que se han encendido en su interior. En realidad, son dos cuevas, la Mayor y la Menor, y ambas contienen grabados de la Edad de Bronce con motivos esquemáticos que representan formas triangulares y humanas.

El camino es una invitación constante a la contemplación de la naturaleza. Además de la belleza del roquedo, en las orillas se pueden contemplar chopos, sauces, álamos y alisos, y en el agua abundan los nenúfares y las eneas. También están presentes los pinos, las encinas y las sabinas. La fauna, muy variada, resulta más difícil de descubrir. En el río viven nutrias y truchas. Sí pudimos fotografiar alguna rana y tropezamos con una pareja de lagartijas en plena tarea reproductiva. El cielo del cañón y el roquedo permiten que una amplia variedad de aves tenga aquí su hábitat. Vimos una pareja de buitres leonados; delante de nosotros revolotearon el avión común y el avión roquero y, fijándonos un poco, distinguimos al roquero solitario y al rabilargo.

Al final, alcanzamos el área recreativa del puente de los Siete Ojos, donde habíamos dejado un coche.




DATOS

DISTANCIA: 11KM

DESNIVEL POSITIVO: 50 M

TRACK PARA GPS

FOTOS DE LA MARCHA