Un recorrido circular espectacular. La ascensión al Curavacas por el Callejo Grande, el paso por la vira del Curavacas occidental, el acceso a la cima de La Curruquilla y las vistas sobre Alto Carrión la convierten en una ruta deseable para el montañero. Pero tiene un inconveniente que destacar. La parte final resulta muy incómoda debido a las retamas. Estas dificultan enormemente el avance, hasta el punto de recomendar a quien vaya a utilizar la información de este blog que busque otras alternativas para el último tramo. En los enlaces que aporto después del texto, además de mi track en Wikiloc, introduzco otro que parece más transitable, pero hay que cogerlo con prudencia.
De Vidrieros a Curavacas por el Callejo Grande
Salimos de Vidrieros (1325 m) hacia el noroeste por el camino de Valdenievas. A unos pocos metros (500 m) llegamos a un desvío donde se alcanza el arroyo Cabriles. Entonces giramos a la derecha para coger dirección norte y continuar paralelos, más o menos, al arroyo.
Al principio se sube suavemente. Pero el terreno, poco a poco, va ganando inclinación, mientras la ruta entra en la pedrera. El avance se vuelve incómodo porque en la pedrera los pies no se apoyan adecuadamente y la pendiente aumenta.
En la cota de 2100, donde la pedrera llega a la pared, hicimos una parada para reponer fuerzas. Nuestra ruta encara el Callejo Grande, a la izquierda. Los últimos 400 metros de desnivel son los más empinados; sin embargo, se nos hicieron más cómodos que el tramo de la pedrera.
Procuramos no salirnos de la senda que sube pegada a la pared de la derecha, pero hay varias opciones. Alcanzamos la trepada final a un paso estrecho (2460 m), un poco aéreo, ya casi en la cima. Una vez superado, seguimos ascendiendo, primero hacia el oeste y luego hacia el sur, para llegar al buzón del Curavacas Principal (2523 m).
Desde la cima, mirando hacia el norte, se abre el valle del río Carrión y el pozo Curavacas queda a nuestros pies. Hacia oeste, con dirección sur-norte, se extiende el cordal que va desde el Espiguete hasta Peña Prieta pasando por el Pico Murcia, Frontino, Cuartas, Pico Lomas, Agujas de Cardaño, Tres provincias, Infierno y Peña Prieta.
De Curavacas principal a Curruquilla
Un detalle a destacar; el Curavacas tiene tres cimas: La cima Principal, la cima del Medio y la cima Occidental.
La ruta continúa hacia el oeste y desciende la cara norte de Curavacas, dibujando un zig zag, hasta el collado (2464 m) que separa la cima Principal de la cima del Medio. Nos dirigimos hacia la cara norte de la cima del Medio, por una senda clara, hasta llegar a una colladina o portillo (2447 m) que separa la cima del Medio de la cima Occidental.
El camino desciende unos metros y se acerca a la pared sur del Curavacas Occidental. En esta pared hay que encontrar una vira o cornisa que la recorre hacia el oeste. Es el momento más delicado. Si nos equivocamos de cornisa, podemos quedar atrapados en una situación peligrosa. La cornisa transitable (O) está señalizada con hitos que la jalonan en toda su longitud. No es difícil, pero sí está expuesta al vacío, lo que exige recorrerla con tranquilidad. En cualquier caso, solo se debe recorrer si se tiene experiencia en montaña o si estamos acompañados por un guía.
Al final de la vira, la senda se ensancha y permite llegar (O) con facilidad al collado (2340 m) previo a la Curruquilla. Para acceder a la cima de la Curruquilla continuamos por la senda cara sur y cuando llegamos a la arista sur, se sube hacia el norte para hollar la cima (2417 m).
De la Curruquilla a Vidrieros.
El descenso lo realizamos por la citada arista sur. La primera parte transcurre por una pedrera, donde algunos hitos indican el camino más adecuado. Se baja sin más complicaciones que la incomodidad del terreno, muy pedregoso, y el cansancio de las piernas. Pero a partir de aquí comenzaron nuestros problemas.
Llegamos a unos resaltes que había que destrepar. No lo hicimos porque tenían un aspecto poco noble y no veíamos ni hitos ni trazas de senda. Nos fuimos un poco a la derecha para buscar un paso y topamos con las retamas. Cerraban toda posibilidad de avanzar. Salimos del atolladero como pudimos y continuamos unos metros por la línea que marca la arista. Pero en condiciones penosas porque no vimos ninguna senda.
Entonces decidimos irnos a la izquierda, descendiendo por el valle del arroyo Postil de Soña, aprovechando unos claros de vegetación. Así, más mal que bien, casi llegamos al arroyo. Pero antes, nos dirigimos hacia el sur para subir a una elevación desde donde ya pudimos ver la cabaña de Postil de Soña y una senda más clara. El cansancio, el calor y las retamas nos obligaron a un último esfuerzo para llegar al puente sobre el arroyo.
He leído otras descripciones sobre este tramo de las retamas. Todas hablan de la dificultad de atravesarlas y el tiempo que se pierde. Pero todas siguen el trazado de la arista y evitan desviarse hacia el arroyo Postil de Soña hasta que no llegan a la cabaña. No sé si sus rutas son más cómodas, pero la de mi track en este tramo no es recomendable. En los enlaces después del texto, además de mi track, añado otro (track de "mabuitragor") que pudiera marcar un trazado más cómodo.
En la cabaña de Postil de Soña una fuente nos rehabilitó. De allí mismo, parte una pista (S) que pasa por la cabaña Las Campizuelas y conecta con el camino del valle de Valdenievas. Tres kilómetros después, con dirección sureste, estábamos de vuelta en Vidrieros.
DATOS
DISTANCIA: 15,5 km
DESNIVEL POSITIVO: 1300 m



















































