PORRACOLINA DESDE LUNADA



 EUSKERA

Una ruta de ida y vuelta que enlaza varias cumbres del Parque Natural de los Altos de Asón, en la montaña cantabra oriental. Parte del puerto de Lunada y asciende a los siguientes montes: Veinte, Pizarras, Carrio, Senderón, Cubios, el Alto de la Mina y Porracolina. 

La zona situada entre el valle pasiego de Río Miera y el valle de Soba presenta un paisaje herboso con afloramientos de roca caliza muy típicos y ofrece magníficas vistas, especialmente los días despejados, cuando se puede contemplar desde la cima del Porracolina la bahía de Santander y el mar Cantábrico.

Desde el puerto de Lunada (1320 m) nos dirigimos hacia el noroeste, por una senda bien trazada, recorriendo las laderas del pico Las Motas. Llegamos al collado de Bustalveinte (1432 m) y un poco más adelante a la cima del Veinte (1507 m).

Continuamos hacia el norte por la larga loma herbosa hasta la "Colladía" (1364 m), collado que separa el "Veinte" del "Pizarras". Descendimos un pequeño resalte y encaramos la subida al Pizarras (1478 m.). Un buzón señala la cima. 

La ruta desciende hacia el norte, pero en breve cambia hacia el noreste. No hay una senda clara, son trazas en el terreno que ha marcado el ganado, pero se puede avanzar sin problemas. Cuando llegamos a los resaltes con forma de proa de barco, anteriores a la cima, los subimos por la misma proa rocosa sin salirnos de la senda. La erosión ha tallado la roca caliza creando unas grietas curiosas. 

En todo el tramo recorrido desde el puerto de Lunada, los montes de los alrededores son los protagonistas de las panorámicas: al suroeste el pico La Miel y el Castro Valnera; al sur Las Motas y Peña Lusa; al este la Porra de Mortillano y se extiende la depresión del Valle; al norte el Porracolina y hacia el noreste la sierra de La Vaga: Veinte, Pizarras, Carrio y la Porra de la Colina.

Desde la cima de Carrio (1435 m) bajamos hacia el norte casi 150 metros de desnivel, por una ladera muy inclinada de hierba, hasta alcanzar el collado anterior (1276 m) al monte Senderón. Subimos al cordal que conecta Senderón (1337 m), Cubios ( 1359 m) y, más adelante, el Alto de la Mina. El Alto de la Mina (1300 m) es un collado situado encima de las cabañas de Sotombo.

Ya teníamos delante, con toda su prominencia, al Porracolina. Siguiendo la senda que se dirige a la cima, alcanzamos su buzón en poco tiempo, aunque con el esfuerzo final de la última cuesta. Una pena que nos tocara un día nublado. No pudimos ver el paisaje de la costa cántabra.

Volvimos por la vertiente este, que baja al Alto de Pipiones. Luego, con dirección sur, nos encaminamos hacia el Alto de La Mina. El resto del regreso coincidió con la ida, salvo que no volvimos a pisar las cimas. 

La cima de Cubios la dejamos a la izquierda, según la marcha, subimos de nuevo a Senderón y también dejamos a la izquierda la cima de Carrio, acortando la empinada cuesta. La cima de Pizarras quedó a la derecha de nuestra ruta de retorno, pero recuperamos el camino de ida en la Colladía. Más adelante, dejamos también a la derecha la cima del Veinte para atajar hasta el collado de Bustalveinte y, poco después, estábamos en el puerto de Lunada.






DATOS

DISTANCIA: 19 KM

DESNIVEL POSITIVO: 975 M

TRACK PARA GPS

FOTOS DE LA MARCHA


DEL CURAVACAS A LA CURRUQUILLA, DESDE VIDRIEROS.




EUSKERA

Un recorrido circular espectacular. La ascensión al Curavacas por el Callejo Grande, el paso por la vira del Curavacas occidental, el acceso a la cima de La Curruquilla y las vistas sobre Alto Carrión la convierten en una ruta deseable para el montañero. Pero tiene un inconveniente que destacar. La parte final resulta muy incómoda debido a las retamas. Estas dificultan enormemente el avance, hasta el punto de recomendar a quien vaya a utilizar la información de este blog que busque otras alternativas para el último tramo. En los enlaces que aporto después del texto, además de mi track en Wikiloc, introduzco otro que parece más transitable, pero hay que cogerlo con prudencia.


De Vidrieros a Curavacas por el Callejo Grande

Salimos de Vidrieros (1325 m) hacia el noroeste por el camino de Valdenievas. A unos pocos metros (500 m) llegamos a un desvío donde se alcanza el arroyo Cabriles. Entonces  giramos a la derecha para coger dirección norte y continuar paralelos, más o menos, al arroyo.

Al principio se sube suavemente. Pero el terreno, poco a poco, va ganando inclinación, mientras la ruta entra en la pedrera. El avance se vuelve incómodo porque en la pedrera los pies no se apoyan adecuadamente y la pendiente aumenta. 


En la cota de 2100, donde la pedrera llega a la pared, hicimos una parada para reponer fuerzas.  Nuestra ruta encara el Callejo Grande, a la izquierda. Los últimos 400 metros de desnivel son los más empinados; sin embargo, se nos hicieron más cómodos que el tramo de la pedrera. 



Procuramos no salirnos de la senda que sube pegada a la pared de la derecha, pero hay varias opciones. Alcanzamos la trepada final a un paso estrecho (2460 m), un poco aéreo, ya casi en la cima. Una vez superado, seguimos ascendiendo, primero hacia el oeste y luego hacia el sur, para llegar al buzón del Curavacas Principal (2523 m).


Desde la cima, mirando hacia el norte, se abre el valle del río Carrión y el pozo Curavacas queda a nuestros pies. Hacia oeste, con dirección sur-norte, se extiende el cordal que va desde el Espiguete hasta Peña Prieta pasando por el Pico Murcia, Frontino, Cuartas, Pico Lomas, Agujas de Cardaño, Tres provincias, Infierno y Peña Prieta.

De Curavacas principal a Curruquilla

Un detalle a destacar; el Curavacas tiene tres cimas: La cima Principal, la cima del Medio y la cima Occidental.

La ruta continúa hacia el oeste y desciende la cara norte de Curavacas, dibujando un zig zag, hasta el collado (2464 m) que separa la cima Principal de la cima del Medio.  Nos dirigimos hacia la cara norte de la cima del Medio, por una senda clara, hasta llegar a una colladina o portillo (2447 m) que separa la cima del Medio de la cima Occidental.

El camino desciende unos metros y se acerca a la pared sur del Curavacas Occidental. En esta pared hay que encontrar una vira o cornisa que la recorre hacia el oeste. Es el momento más delicado. Si nos equivocamos de cornisa, podemos quedar atrapados en una situación peligrosa. La cornisa transitable (O) está señalizada con hitos que la jalonan en toda su longitud. No es difícil, pero sí está expuesta al vacío, lo que exige recorrerla con tranquilidad. En cualquier caso, solo se debe recorrer si se tiene experiencia en montaña o si estamos acompañados por un guía.


Al final de la vira, la senda se ensancha y permite llegar (O) con facilidad al collado (2340 m) previo a la Curruquilla. Para acceder a la cima de la Curruquilla continuamos por la senda  cara sur y cuando llegamos a la arista sur, se sube hacia el norte para hollar la cima (2417 m).



De la Curruquilla a Vidrieros.


El descenso lo realizamos por la citada arista sur. La primera parte transcurre por una pedrera, donde algunos hitos indican el camino más adecuado. Se baja sin más complicaciones que la incomodidad del terreno, muy pedregoso, y el cansancio de las piernas. Pero a partir de aquí comenzaron nuestros problemas. 


Llegamos a unos resaltes que había que destrepar. No lo hicimos porque tenían un aspecto poco noble y no veíamos ni hitos ni trazas de senda. Nos fuimos un poco a la derecha para buscar un paso y topamos con las retamas. Cerraban toda posibilidad de avanzar. Salimos del atolladero como pudimos y continuamos unos metros por la línea que marca la arista. Pero en condiciones penosas porque no vimos ninguna senda.

Entonces decidimos irnos a la izquierda, descendiendo por el valle del arroyo Postil de Soña, aprovechando unos claros de vegetación. Así, más mal que bien, casi llegamos al arroyo. Pero antes, nos dirigimos hacia el sur para subir a una elevación desde donde ya pudimos ver la cabaña de Postil de Soña y una senda más clara. El cansancio, el calor y las retamas nos obligaron a un último esfuerzo para llegar al puente sobre el arroyo. 

He leído otras descripciones sobre este tramo de las retamas. Todas hablan de la dificultad de atravesarlas y el tiempo que se pierde. Pero todas siguen el trazado de la arista y evitan desviarse hacia el arroyo Postil de Soña hasta que no llegan a la cabaña. No sé si sus rutas son más cómodas, pero la de mi track en este tramo no es recomendable. En los enlaces después del texto, además de mi track, añado otro (track de "mabuitragor") que pudiera marcar un trazado más cómodo.


En la cabaña de Postil de Soña una fuente nos rehabilitó. De allí mismo, parte una pista (S) que pasa por la cabaña Las Campizuelas y conecta con el camino del valle de Valdenievas. Tres kilómetros después, con dirección sureste, estábamos de vuelta en Vidrieros.





DATOS

DISTANCIA: 15,5 km

DESNIVEL POSITIVO: 1300 m

TRACK PARA GPS

TRACK DE "mabuitragor"

FOTOS DE LA MARCHA

CORNEJO-PEÑA ORICEDO-DESFILADERO DE LA HOZ-OJO DE LA DORMIDA-DESFILADERO DEL TREMA-CUEVA DE CORNEJO-CUEVA DE COVANERIA-


EUSKERA

 Esta ruta circular nos permite recorrer el Monte Oricedo en Cornejo y visitar lugares tan singulares como el Ojo de la Dormida, en Hornillalatorre, la cueva de Cornejo, el cañón de las diaclasas y la cueva de Covaneria.

Dejamos el coche en Cornejo (640 m), en la Merindad de Sotoscueva (Burgos), donde comienza la ruta. Cogimos la carretera BU-562 hacia Villarcayo. A unos 200 metros aparece el desvío de la PRC-BU-40 («Entre Desfiladeros»), señalizado con marcas blancas y amarillas, que nos introduce en el monte por la izquierda de la carretera. Entramos en una pista que asciende en dirección este, pero pronto alcanzamos un cruce. La PRC-BU-40 continúa hacia el este, mientras que nosotros tomamos el ramal que sube hacia el noreste hasta llegar al mirador de Oricedo (952 m), sobre el valle de Sotoscueva.



Todo el tramo recorrido se desarrolla por el bosque de encinas que cubre las laderas del monte Oricedo. Aunque el suelo es muy pedregoso, se avanza con comodidad, con una subida constante y suave. En horas de calor conviene evitar este tramo, ya que la piedra caliza reseca mucho el ambiente y lo hace sofocante.


La recompensa llega al contemplar desde el mirador el amplio valle de Sotoscueva y la cordillera de Somo-Guzmántara, situada justo enfrente, hacia el norte.

Para alcanzar el buzón de Oricedo (976 m) hay que seguir unos 200 metros hacia la izquierda (O), por una senda fácilmente visible, aunque algo incómoda debido a la vegetación, que a ratos se presenta muy cerrada.


Volvimos por el mismo camino de subida (S) hasta la cota de 850 metros. Aproximadamente en este punto hay un cruce donde tomamos el ramal que desciende hacia el sureste hasta conectar con la PRC-BU-40, muy cerca del desfiladero de la Hoz.

La entrada al desfiladero está señalizada con un gran panel informativo sobre la geología, la fauna y la flora de la zona. El desfiladero desciende por el barranco del arroyo de la Hoz, teniendo enfrente, de forma muy prominente, el monte Citorca.

El suelo está empedrado, lo que sugiere que en el pasado tuvo algún uso como vía de comunicación, al menos como camino de herradura. Sin embargo, en nuestra ruta queríamos visitar el Ojo de la Dormida.


Según se desciende (N), hay dos opciones:

1) Pocos metros después de iniciar el descenso por el desfiladero se aprecia una flecha roja dibujada en la pared. Señala una senda que sube muy pegada al farallón, llega hasta unas cavidades y, más arriba, alcanza el Ojo de la Dormida.

2) Más abajo de la flecha roja, un hito marca un desvío a la izquierda (NO). La senda, clara al principio, se desvanece entre la vegetación, aunque sigue siendo visible. Asciende con fuerza durante un tramo corto, más inclinado que el resto, y alcanza la pared a la altura de las cavidades.

He intentado informarme sobre estas formaciones (agujeros en la pared), pero no he encontrado nada concluyente. Varias fuentes coinciden en atribuirles un origen natural, debido a la erosión de la piedra caliza, combinado con una posterior intervención humana para adaptar los abrigos naturales a las necesidades de los lugareños. Se ha sugerido que pudieron utilizarse como puntos de vigilancia para controlar el paso por el desfiladero de la Hoz o como refugio para pastores y ganado.



Sin perder la orientación y siguiendo la senda, se llega al Ojo de la Dormida, un auténtico capricho de la naturaleza. La erosión ha vaciado, en un resalte de la pared, un enorme hueco que parece el ojo de un gigante. El paraje, enclavado entre los farallones del monte Oricedo y el desfiladero de la Hoz, invita a detenerse un rato para contemplarlo.

No obstante, quiero destacar que este tramo de acceso al Ojo de la Dormida no resulta sencillo. El terreno está muy inclinado, la vegetación cierra el camino en algún punto y las pequeñas piedras pueden provocar resbalones.

Descendimos por una senda (SE) que baja directamente al camino principal, sin volver a pasar por las cavidades. Pero insisto en lo dicho en el párrafo anterior: hay riesgo de resbalarse por lo inclinado del terreno y la abundancia de piedra suelta.

Llegamos a Hornillalatorre. Junto a la iglesia seguimos las indicaciones de la PRC-BU-40 y entramos en una pista que continúa circunvalando el monte Oricedo. En un punto del recorrido, al alcanzar el río Ulemas, hay que abandonar la pista por la izquierda para atravesar un prado y enlazar con otra que recorre una zona arbolada y desemboca en la carretera BU-562 de Cornejo, en el cañón del río Trema.


El río Trema ha erosionado las paredes del cañón en ambos lados de la carretera, formando fracturas verticales en la roca caliza: las diaclasas. El lugar también se conoce como el Desfiladero de las Diaclasas.

En el lado derecho, según la marcha, se encuentra la Cueva de Cornejo. Para visitarla (S), hay que bajar al cauce del río, normalmente seco, y pasar a la otra orilla, siguiendo las indicaciones que marcan el camino. Una pasarela de madera refuerza el recorrido y permite acceder a las cavidades calizas.

Continuamos unos metros hacia el sur, mientras subimos por una cuesta bastante inclinada. En la parte alta encontramos una bifurcación con una indicación, escrita en el suelo, hacia la «CUEVA», hacia el oeste. Atravesamos un prado y llegamos a un arbolado, donde una senda a la derecha nos bajó por la dolina en la que se ubica la Cueva de Covaneria.

En la entrada de la cueva se han hallado restos arqueológicos. Varias excavaciones han dado como resultado el hallazgo de restos humanos datados en la Edad del Bronce e incluso anteriores. Parece que, hace más de tres mil años, una de las cavidades situadas a la entrada de la cueva fue utilizada como lugar ritual de enterramiento.

Volvimos a la bifurcación, donde un gran hito nos marcó el camino de vuelta a Cornejo (S).

P.D. Las fotos que aparecen en el álbum de la marcha están sacadas en dos ocasiones, como se notará al observarlas.



DATOS

DISTANCIA: 14,5 KM

DESNIVEL POSITIVO: 550 M

TRACK PARA GPS

FOTOS DE LA MARCHA