ESPIGUETE POR LA ARISTA ESTE, DESCENSO POR LA CARA NORTE (SEPTIEMBRE 2026)


 EUSKERA

Hace 16 años realicé la misma ruta. Como era de esperar, no ha cambiado nada más allá de que en algún paso la piedra está más desgastada por el continuo pisar de los montañeros.

La arista ofrece una posibilidad de alcanzar la cima más divertida e intensa, deportivamente, que la ruta normal por la cara sur. La bajada por la cara norte no presenta grandes dificultades, pero hay que tener en cuenta la gran inclinación en la parte alta. Por otra parte, toda la ascensión es un balcón inmejorable para contemplar el Alto Carrión.

Nos dirigimos a Cardaño de Arriba por la carretera P-217. Entre los Kms 2 y 3 hay una explanada a la izquierda, habilitada para aparcar. El Parking está situado exactamente a los pies de la arista en el lugar conocido como Pino Llano. Desde aquí mismo sale la pista hacia las cascadas del arroyo Mazobres. Hay un cartel explicativo de ésta ruta de senderismo.

Comenzamos a andar por el camino del arroyo Mazobres, pero en menos de 10 metros un gran hito nos indica un giro brusco hacia el suroeste para empezar a encarar la arista. Los primeros pasos los dimos por una senda entre matorral bajo, pero rápidamente se encarama a los primeros riscos. A partir de aquí mantuvimos la orientación SO y fuimos avanzando en fortísima subida, unas veces caminando y otras trepando. No hay pérdida posible, porque el camino está muy bien señalizado con hitos y cuando no la senda es evidente.



En la cota de 1930 metros se llega al collado Cervunal. A su derecha se puede divisar un pequeño refugio de Mazobre. En mi primera ascensión por esta arista pernocté en el refugio que tiene un acceso directo y fácil a la arista. Mirando hacia el sur se puede contemplar el pantano de Camporredondo. En esta ocasión estaba casi vacío.




Seguimos remontando el duro desnivel hasta que alcanzamos el collado de la Arista Este (2130 m). Estábamos debajo de la cima este, para alcanzarla tuvimos que pasar por un pequeño destrepe de unos 4-5 metros, pero fácil. Después superamos una placa caliza, algo aérea, que algunos autores califican como 1er grado (PD-). En una ocasión anterior evité la trepada buscando una senda por el lado derecho de la placa.


Una vez superada esta dificultad, estábamos ya casi en la cima este (2425 m) desde la cual sólo nos quedaba dirigirnos (O) hasta la cima principal. Primero descendimos un poco hasta el collado cimero (2420 m) y poco después tocamos el hito geodésico de la cima (2450 m). El panorama es único, al este el Curavacas, al norte Picos de Europa, Pico Murcia, Agujas de Cardaño, Tres provincias, Peña Prieta, Infiernos y al oeste Los montes de Riaño.


Para volver decidimos descender la cara norte. Volvimos de nuevo al collado (E). Desde aquí tomamos una senda clara que baja en zigzag por la cara norte con dirección más o menos NE. Se dirige a los contrafuertes que descienden de la cima este. Cuando nos acercamos al muro del contrafuerte la pendiente se hace muy pronunciada y más adelante hay que bajar por unas pedreras de grava muy resbaladiza. Nosotros preferimos pegarnos todo lo posible a la pared, siguiendo una senda, donde el piso era algo más sólido, hasta volver a encontrar pedreras con menos pendiente y más consistentes que nos facilitaron el descenso. En este tramo la dirección es N.

Al final de las pedreras dejamos atrás los contrafuertes y continuamos bajando, pero acentuando la dirección E, hasta desembocar de nuevo en la pista de Mazobres que recorre el fondo del valle. Una vez en la pista tardamos poco tiempo en llegar de nuevo al parking. A lo largo del descenso pudimos fotografiar al Pico Murcia y las cascadas que se forman en el arroyo Mazobres. Toda la bajada está claramente jalonada con hitos y en su ausencia las sendas se distinguen bien.

Nota.- Dos advertencias sobre el reportaje:

1) El track tiene un vacío poco después de empezar, se acabaron las pilas y no me dí cuenta hasta después de un rato. Pero no tiene problema porque fue un tramo corto que además estaba muy bien hitado.

2) Las fotos del álbum son de dos ocasiones, la de hace 16 años y la de septiembre de este año.


DATOS

DISTANCIA: 9KM

DESNIVEL POSITIVO: 1165 M

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PEÑA VIEJA DESDE EL CABLE (AGOSTO 2026)

 


EUSKERA

Otro clásico, pero no me cansa. Las vistas desde la cima son de las mejores de Picos de Europa. Por lo demás, una ascensión asequible, con el sabor de la alta montaña.


Nada más dejar el teleférico, las vistas nos arrebatan la atención. Al sur se divisan las principales cimas de Alto Carrión (Curavacas, Peña Prieta, Espigüete, etc.) y, en primer plano, el Coriscao. Hacia el oeste, y dentro del macizo central de Picos, Peña Remoña, La Padiorna, el Pico San Carlos y la Torre de Altaiz.


Desde el Cable (1.850 m) cogemos (NO) la pista que sube hasta Cabaña Verónica y Horcados Rojos. En poco tiempo llegamos a la colladina de Cobarrobres (1.920 m). Sobre nuestras cabezas se levantan las agrestes paredes de Peña Olvidada.

Continuamos por la pista. A nuestra derecha se levantan las paredes occidentales de Peña Vieja, de la Torre de Coteras Rojas y de los Picos de Santa Ana y, al fondo, cerrando la perspectiva, Horcados Rojos y Tesorero.


Llegamos a la Vueltona (1.920 m) sin haber subido un metro desde la colladina, pero aquí el camino comienza a inclinarse y, poco a poco, se endurece hasta alcanzar un cartel indicador que marca la dirección a Peña Vieja (2.220 m).


Ahora cambiamos de dirección hacia el este. La cuesta se empina más y entramos en una canal conocida como La Canalona. Está encajada entre los Picos de Santa Ana y la Torre de Coteras Rojas. Según subimos, aparece sobre nosotros un imponente pináculo que preside toda la Canalona y que impresiona: la Aguja de la Canalona. En la parte final, el terreno está descompuesto y, aunque hay una senda clara, cuesta avanzar.


Alcanzamos el collado de la Canalona (2.440 m). A nuestra derecha, hacia el sureste, se levanta una gran mole que ostenta la cota más alta de los picos de su alrededor. No puede ser otra que Peña Vieja. En breve nos vemos subiendo por su ladera noroeste. Al principio, la ruta sigue una senda, pero esta se desdibuja. Buscamos los trazos que parecen más evidentes y llegamos a la cima: Peña Vieja (2.617 m).




La panorámica es total: hacia el este, el macizo oriental, donde distinguimos la Morra de Lechugales y el Pico Cortés; al oeste, hacia el fondo, Peña Santa de Castilla, en el macizo occidental; también hacia el oeste, y dentro del macizo central, pero en primer plano, Madejuno, Tiro Llago, la Torre Blanca, Llambrión y la Torre de La Palanca; hacia el sur, por nombrar algunos, el Naranjo de Bulnes, Peña Castil y Torrecerredo.


Volvimos por el mismo camino, pero con cuidado en la bajada de la mole cimera, porque es muy inclinada y tiene pedrizas que resbalan.

Nota.- El track que cuelgo en el post no lo he grabado yo. Lo he cogido de wikiloc y coincide con nuestro recorrido exactamente.




DATOS

DISTANCIA: 12 KM

DESNIVEL POSITIVO: 750 M

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EL CAÑON DEL CANALIJO O CUADRALIJO (MANHATTAN), LAS HAZAS DEL RESPIRADERO Y CANALAHONDA DESDE LOS ALTOS DE ASON. POR LAS RESIDENCIAS DEL OJÁNCANO

 



Una ruta circular recorriendo Los Altos de Asón. Al retirarse los hielos de la glaciación la roca caliza quedó cuarteada de mil maneras, dejando rincones y pasajes que además de bellos, sorprenden y sobrecogen. Los Castros de Horneo, Las Hazas del Respiradero y Canalahonda son un buen ejemplo de ello.

Iniciamos la ruta en el parking de los Altos de Asón (680 m), con dirección noroeste, por la pista que se encamina hacia el Alto de La Posadía.

Antes de llegar al alto, un poste indicador señala, a la derecha, la dirección de la PR-S 77 COLINA. Cogimos (NE) la senda hacia COLINA y alcanzamos la cabaña Sotío. Unos metros más adelante, un hito marca por la izquierda otra senda que se dirige a los Castros de Horneo. A partir de aquí, con carácter general, caminamos hacia el oeste.



Los Castros de Horneo forman un paraje singular, un laberinto calizo esculpido por la erosión glaciar. No se sube mucho desnivel ni se recorre mucha distancia, pero la travesía de los Castros exige concentración en los hitos que señalan el itinerario y tener en cuenta que estamos en un roquedo donde hay que usar las manos en más de una ocasión. Un sube y baja donde cabe destacar el “cañón de Canalijo” o “Cuadralijo”, también conocido como Manhattan. Se trata de un pasadizo con paredes de más de 20 metros que dan la sensación de estar paseando por los callejones de Manhattan, rodeados de imponentes rascacielos.

Pero esa comparación con la Gran Manzana es totalmente subjetiva. Para mí, que soy de espíritu fantasioso, me sugiere mucho más algo que leí hace poco en un libro de rutas del Alto Asón: la RESIDENCIA DEL “OJÁNCANO”. El “Ojáncano” es un personaje del inframundo, representante de la maldad en la mitología cántabra. Un ogro de un solo ojo que asediaba a los pastores, atacando los rebaños, y habitaba en los rincones más recónditos de la montaña. Estos lugares, los “Castros de Horneo”, “Canalahonda” o “Las Hazas del Respiradero”, bien pudieran haber sido las moradas de semejante monstruo. O, mejor dicho, la imaginación popular bien pudiera haber ubicado la residencia del Ojáncano entre las peñas que recorrimos en esta ruta.

Ojalá te quedes ciegu,

ojáncanu malnacíu,

pa arrancarte el pelu blancu

y te mueras maldecíu.



Una vez superados los vericuetos de “los Castros”, llegamos a la cueva de la “Turrutuerta” y comenzamos a descender (O) por suave pendiente hasta el hayedo donde se encuentra la cabaña de “Concinchao”. Sin perder en ningún momento la senda, nos encaminamos hacia la derecha hasta un cruce donde convergen la senda que sube a las Hazas del Respiradero (derecha) y la que se dirige a “Canalahonda”. Seguimos hacia las Hazas, otro sitio esculpido por la glaciación, que creó un pasillo entre paredes de varios metros, ya dentro del hayedo de “Moncrespo”.

Volvimos al cruce anterior y cogimos el camino hacia “Canalahonda”. En poco más de un kilómetro entramos en un amplio pasillo, de unos 30 metros de ancho, encajado entre paredones de más de 20 metros. Un frondoso hayedo se ha desarrollado en su interior. Si se hace el recorrido en un día caluroso, se agradece el frescor que hay a la sombra de sus paredes.

Salimos, por el otro extremo del pasillo, al collado de “los Lobos”. Allí, una senda coge dirección este y entra en un pequeño bosque en la zona de “Brenalengua”. Encontramos balizas amarillas de PR-S 74 BUSTALVEINTE. Dejamos el bosque a la altura de una cabaña, donde entramos en una pista que nos llevó, por el llano de “Brenavinto”, hasta el “Alto de la Posadía”, cerca ya del parking donde dejamos el coche.




DATOS

DISTANCIA: 14,5 km

DESNIVEL POSITIVO: 700 m

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PORRACOLINA DESDE LUNADA



Una ruta de ida y vuelta que enlaza varias cumbres del Parque Natural de los Altos de Asón, en la montaña cantabra oriental. Parte del puerto de Lunada y asciende a los siguientes montes: Veinte, Pizarras, Carrio, Senderón, Cubios, el Alto de la Mina y Porracolina. 

La zona situada entre el valle pasiego de Río Miera y el valle de Soba presenta un paisaje herboso con afloramientos de roca caliza muy típicos y ofrece magníficas vistas, especialmente los días despejados, cuando se puede contemplar desde la cima del Porracolina la bahía de Santander y el mar Cantábrico.

Desde el puerto de Lunada (1320 m) nos dirigimos hacia el noroeste, por una senda bien trazada, recorriendo las laderas del pico Las Motas. Llegamos al collado de Bustalveinte (1432 m) y un poco más adelante a la cima del Veinte (1507 m).

Continuamos hacia el norte por la larga loma herbosa hasta la "Colladía" (1364 m), collado que separa el "Veinte" del "Pizarras". Descendimos un pequeño resalte y encaramos la subida al Pizarras (1478 m.). Un buzón señala la cima. 

La ruta desciende hacia el norte, pero en breve cambia hacia el noreste. No hay una senda clara, son trazas en el terreno que ha marcado el ganado, pero se puede avanzar sin problemas. Cuando llegamos a los resaltes con forma de proa de barco, anteriores a la cima, los subimos por la misma proa rocosa sin salirnos de la senda. La erosión ha tallado la roca caliza creando unas grietas curiosas. 

En todo el tramo recorrido desde el puerto de Lunada, los montes de los alrededores son los protagonistas de las panorámicas: al suroeste el pico La Miel y el Castro Valnera; al sur Las Motas y Peña Lusa; al este la Porra de Mortillano y se extiende la depresión del Valle; al norte el Porracolina y hacia el noreste la sierra de La Vaga: Veinte, Pizarras, Carrio y la Porra de la Colina.

Desde la cima de Carrio (1435 m) bajamos hacia el norte casi 150 metros de desnivel, por una ladera muy inclinada de hierba, hasta alcanzar el collado anterior (1276 m) al monte Senderón. Subimos al cordal que conecta Senderón (1337 m), Cubios ( 1359 m) y, más adelante, el Alto de la Mina. El Alto de la Mina (1300 m) es un collado situado encima de las cabañas de Sotombo.


Ya teníamos delante, con toda su prominencia, al Porracolina. Siguiendo la senda que se dirige a la cima, alcanzamos su buzón en poco tiempo, aunque con el esfuerzo final de la última cuesta. Una pena que nos tocara un día nublado. No pudimos ver el paisaje de la costa cántabra.

Volvimos por la vertiente este, que baja al Alto de Pipiones. Luego, con dirección sur, nos encaminamos hacia el Alto de La Mina. El resto del regreso coincidió con la ida, salvo que no volvimos a pisar las cimas. 

La cima de Cubios la dejamos a la izquierda, según la marcha, subimos de nuevo a Senderón y también dejamos a la izquierda la cima de Carrio, acortando la empinada cuesta. La cima de Pizarras quedó a la derecha de nuestra ruta de retorno, pero recuperamos el camino de ida en la Colladía. Más adelante, dejamos también a la derecha la cima del Veinte para atajar hasta el collado de Bustalveinte y, poco después, estábamos en el puerto de Lunada.






DATOS

DISTANCIA: 19 KM

DESNIVEL POSITIVO: 975 M

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