EL CAÑON DEL CANALIJO O CUADRALIJO (MANHATTAN), LAS HAZAS DEL RESPIRADERO Y CANALAHONDA DESDE LOS ALTOS DE ASON. POR LAS RESIDENCIAS DEL OJÁNCANO

 


EUSKERA

Iniciamos la ruta en el parking de los Altos de Asón (680 m), con dirección noroeste, por la pista que se encamina hacia el Alto de La Posadía.

Antes de llegar al alto, un poste indicador señala, a la derecha, la dirección de la PR-S 77 COLINA. Cogimos (NE) la senda hacia COLINA y alcanzamos la cabaña Sotío. Unos metros más adelante, un hito marca por la izquierda otra senda que se dirige a los Castros de Horneo. A partir de aquí, con carácter general, caminamos hacia el oeste.



Los Castros de Horneo forman un paraje singular, un laberinto calizo esculpido por la erosión glaciar. No se sube mucho desnivel ni se recorre mucha distancia, pero la travesía de los Castros exige concentración en los hitos que señalan el itinerario y tener en cuenta que estamos en un roquedo donde hay que usar las manos en más de una ocasión. Un sube y baja donde cabe destacar el “cañón de Canalijo” o “Cuadralijo”, también conocido como Manhattan. Se trata de un pasadizo con paredes de más de 20 metros que dan la sensación de estar paseando por los callejones de Manhattan, rodeados de imponentes rascacielos.

Pero esa comparación con la Gran Manzana es totalmente subjetiva. Para mí, que soy de espíritu fantasioso, me sugiere mucho más algo que leí hace poco en un libro de rutas del Alto Asón: la RESIDENCIA DEL “OJÁNCANO”. El “Ojáncano” es un personaje del inframundo, representante de la maldad en la mitología cántabra. Un ogro de un solo ojo que asediaba a los pastores, atacando los rebaños, y habitaba en los rincones más recónditos de la montaña. Estos lugares, los “Castros de Horneo”, “Canalahonda” o “Las Hazas del Respiradero”, bien pudieran haber sido las moradas de semejante monstruo. O, mejor dicho, la imaginación popular bien pudiera haber ubicado la residencia del Ojáncano entre las peñas que recorrimos en esta ruta.

Ojalá te quedes ciegu,

ojáncanu malnacíu,

pa arrancarte el pelu blancu

y te mueras maldecíu.



Una vez superados los vericuetos de “los Castros”, llegamos a la cueva de la “Turrutuerta” y comenzamos a descender (O) por suave pendiente hasta el hayedo donde se encuentra la cabaña de “Concinchao”. Sin perder en ningún momento la senda, nos encaminamos hacia la derecha hasta un cruce donde convergen la senda que sube a las Hazas del Respiradero (derecha) y la que se dirige a “Canalahonda”. Seguimos hacia las Hazas, otro sitio esculpido por la glaciación, que creó un pasillo entre paredes de varios metros, ya dentro del hayedo de “Moncrespo”.

Volvimos al cruce anterior y cogimos el camino hacia “Canalahonda”. En poco más de un kilómetro entramos en un amplio pasillo, de unos 30 metros de ancho, encajado entre paredones de más de 20 metros. Un frondoso hayedo se ha desarrollado en su interior. Si se hace el recorrido en un día caluroso, se agradece el frescor que hay a la sombra de sus paredes.

Salimos, por el otro extremo del pasillo, al collado de “los Lobos”. Allí, una senda coge dirección este y entra en un pequeño bosque en la zona de “Brenalengua”. Encontramos balizas amarillas de PR-S 74 BUSTALVEINTE. Dejamos el bosque a la altura de una cabaña, donde entramos en una pista que nos llevó, por el llano de “Brenavinto”, hasta el “Alto de la Posadía”, cerca ya del parking donde dejamos el coche.




DATOS

DISTANCIA: 14,5 km

DESNIVEL POSITIVO: 700 m

TRACK PARA GPS

FOTOS DE LA MARCHA



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