LA VUELTA A GARDE.

 


El río Esca recorre de norte a sur el valle navarro de Roncal. Uno de sus afluentes, el río Gardalar, baja por el este desde el puerto de Matamachos, frontera con Huesca. En su curso recorre el valle de Garde objeto de nuestro itinerario. En estas líneas proponemos un recorrido circular por las cimas principales que rodean Garde, teniendo como eje que ordena las montañas al Gardalar, al norte la sierra de Calveira y al sur la sierra de San Miguel. En total son 1600 metros de desnivel y 25 km de recorrido.


A la entrada de Garde, viniendo desde Roncal, un puente (750 m) sobre el Gardalar nos permite acceder a su orilla izquierda e iniciar la subida (SO) a la sierra de San miguel. Una vez pasado el puente, a la derecha atravesamos un arroyo que baja de la sierra, inmediatamente después cogemos la senda situada más a la derecha. Ascendemos por un bosque de pino autóctono y boj. La senda dibuja un trayecto quebrado, primero se dirige SO, luego S y cuando alcanza la zona alta, ya despejada de bosque, se orienta SE hasta llegar al buzón que corona la cota más alta de la sierra de San Miguel (1241 m). En el buzón reza la siguiente inscripción escrita en euskera roncales:
SAN MIGUEL AITZ (1241M). Gardén bedratzuréin lagaogei ta amaborzt´ko apirila amalaur´gn. 14-IV-1995. GARDÉKO MENDIKARIAK.

Continuamos, sin perder altura, (SE) por la afilada arista que caracteriza la sierra de San Miguel. Es una arista muy aérea con caída por las dos vertientes que en algunos momentos se estrecha mucho (2º). Si no se está acostumbrado a exposiciones aéreas o si se tiene vértigo, mejor coger una senda que recorre este bloque por su cara sur. Llegamos al otro extremo de la cresta rocosa y sin perder la orientación ni el cordal iniciamos un leve descenso hasta el collado de Saiora (1205 m). Encontramos la pista que sube desde Garde a Saiora, la seguimos (SE) unos 200 metros y la abandonamos por la izquierda, por donde nos indica un hito. Así llegamos al collado de Mazazetxe (1250 m). La senda, poco a poco, va ganando altura hasta llegar al portillo de Antón justo debajo de Dozola. Ahora encaramos la empinada cuesta (S) que nos conduce directamente a la cima de Dozola (1401 m).


Para descender de Dozola tenemos dos opciones: 1ª) por el este, perdemos altura rápidamente entre bojales y otros matorrales. Poco después la senda pasa a la vertiente norte del cordal durante un tramo corto. Va muy pegada a la pared aunque por terreno difícil donde hay que agarrarse a los bojs para no resbalarse. Es un camino de cabras. Pasada la pared salimos a un collado (1299m). 2ª) consiste en volver al portillo de Anton y aquí buscar una senda marcada con hito que desciende (SE), a través del bosque, hacia el puerto de Matamachos y que se junta con la vía anterior en el collado (1299 m) de la opción anterior.


Ahora la senda y los hitos nos indican el camino de bajada. Entramos en el bosque por la izquierda, vertiente norte de la sierra. La senda mantiene la orientación E, pero al de pocos metros se dirige al NE, para alcanzar el puerto de Matamachos (1140 m). Topamos con la carretera NA 176 que sube al puerto desde Garde. Avanzamos por ella con dirección Ansó, al de pocos metros podemos ver la ermita de Puyeta, pero al de unos 900 m tomamos por nuestra izquierda una pista que da la vuelta a las estribaciones de la sierra de Calveira. Ya estamos en la sierra de Calveira, la que se enfrenta a la de San Miguel formando entre las dos el valle de Garde.


La pista discurre por la vertiente este de la sierra de Calveira para dirigirse a las bordas de Zordoqui. Nosotros recorremos un tramo (NE) sin ganar altura, pero la abandonamos al de algo menos de tres kilómetros. Un hito nos saca a otra pista por la izquierda que inicia un marcado ascenso. Encontramos las marcas que suben desde Ansó a Calveira y que tenemos que seguir. Primero se orienta NE, pero al llegar a un lugar conocido como La Turrieta (1340 m) gira a NO para seguir el cordal hasta la cima de Calveira (1683 m). En la cima además del hito geodésico y el buzón encontramos la placa que recuerda a nuestro amigo Mikel.


Continuamos (ONO) hasta la siguiente cima Iñari (1614 m). Bajamos unos metros (O) hasta encontrar una senda que desciende (S) para alcanzar una pista conocida como “Camino de la Sierra” que se dirige (NO) a Bizkaia (1468 m) y luego (ONO) a Punta Barrena (1482 m) nuestra última cima.
En este tramo, desde Calveira, abundan los prados de montaña. Hacia el norte se pueden contemplar la cara sur del macizo de Peña Ezkaurre (Peña Ezkaurre, Bainés y Ezkaurre txikia) y la del macizo de los Alanos donde destaca en su extremo occidental Espelunga.


Ya sólo nos queda descender hacia Garde para acabar el recorrido. Iniciamos la bajada (O) siguiendo, más o menos el cordal. Rápidamente nos orientamos SO y encontramos una pista de la que recorremos, más o menos, unos 200 m, donde la abandonamos por la izquierda fijándonos en las marcas. En seguida encontramos una senda que con la misma orientación descienden por el pinar y que acaba en Garde o cerca de Garde. Este tramo es un tanto laberíntico, por lo que recomiendo bajar con mucha atención y usar el track del Gps para no perderse. Su descripción escrita, francamente se me hace difícil.


En general el recorrido es un tanto confuso, porque es una zona muy humanizada con muchas sendas, con pasos de ganado, caminos de cabras y antiguas vías cerradas por la vegetación. Insisto en el uso del GPS para no perderse o al menos, seguir siempre la orientación de cada tramo.

DATOS

DISTANCIA: 28,2 KM
DESNIVEL: 1593 M



PEÑA TEN DESDE LA UÑA

 

Subimos Peña Ten desde la localidad leonesa de La Uña situada en la N 625, en el tramo que sube al puerto de Tarna desde Riaño. El recorrido lo hicimos, en Marzo, con mucha nieve por lo que usamos raquetas, crampones y piolets.


A menos de un km, en dirección al Puerto de Tarna, encontramos un cartel de senderismo que anuncia la ruta medieval de Valdosín. En el mismo punto hay un puente sobre el río Esla, el puente de las Vegas y aquí iniciamos la ruta (1.200m). Al otro lado de la carretera el arcén es muy ancho y permite aparcar el coche. Este sitio se conoce también como Fuente La Turriente.


Cruzamos el puente y con dirección NO avanzamos, más o menos paralelos al río, por el camino de Ventaniella. Pasamos al lado de un gran peñón, que franquea el camino por la derecha, conocido como Peña Castiello. Poco después abandonamos el camino a Ventaniella para atravesar el arroyo de las Corvas (1280 m). Entonces con dirección N recorrimos la majada del Cantil para entrar en el vallejo que forma el arroyo de la majada de la Castellana. Se trata de un estrecho valle NNE (1420 m), encajado entre PeñaTen y Pileñes, que va ganado altura hasta llegar al collado de las Arriondas que separa a estas dos cumbres (1750 m). Desde el collado subimos SE la empinadísima ladera de la cara norte de Peña Ten, 300 m de desnivel que nos separaban de la cima. Curiosamente este último tramo no tenía nieve por la acción del viento. Una vez alcanzada la arista cimera solo tuvimos que recorrer unos pocos metros SO para llegar al buzón de la cima y al hito geodésico de Peña Ten (2120 m).


Las vistas son explendidas: Hacia el norte los macizos occidental y central de Picos de Europa; hacia el nordeste Peña Prieta, Curavacas y Espiguete; hacia el sur montes de Riaño y muy cerca Mampodre y por doquier se extiende, sobervia, la cordillera cantábrica occidental nevada. Un lujo para la vista.
Descendimos SO siguiendo la arista con el ánimo de hacer una ruta circular, en principio sin ningún problema. En verano se ve una senda muy clara y además están los hitos. Como he dicho antes, la cima estaba limpia por el viento, pero a partir de la cota de 1800 m para abajo las laderas tenían un espesor considerable de nieve. Al llegar a la zona de las Pedrizes de Peña Ten (1620 m) continuamos descendiendo por unas palas con mucha inclinación. Si bien no había peligro de caída porque la nieve estaba muy blanda, si pudimos lesionarnos porque nos hundíamos hasta la ingle. Hubiera sido mejor si en vez de descender dichas palas en la cota de 1620 m hubiéramos ido a la derecha, siguiendo las marcas de los esquiadores, por la canal de las Pedrizes.


Sin perder la misma dirección llegamos de nuevo a la majada del Candil, ya sólo nos quedaba retomar el resto del camino para volver al coche.
No quiero acabar esta descripción sin recomendar la estancia en la casa rural “El sol del mediodía” en Acebedo, muy cerca de La Uña. Precios asequibles, gente agradable y un servicio de buena calidad.

 
 DATOS
DISTANCIA: 13KM
DESNIVEL: 917 M
 




SAN LORENZO DESDE LA ESTACIÓN DE ESQUÍ DE VALDEZCARAY (2ª PARTE)

 

Este recorrido no es nuevo en Txokomendi. Hace cosa de un año anduvimos un trazado muy parecido (enlace), aunque no exactamente igual.
Iniciamos el recorrido en el parking de las pistas de esquí de Valdezcaray (1540 m). Nos dirigimos hacia el oeste por una pista o carretera comarcal (LR 416). El camino dibuja una trayectoria quebrada y al de unos 2 km y medio gira radicalmente hacia SE. Unos metros más adelante después del giro cogimos una pista que con dirección SE se dirige directamente hacia estación de arriba del remonte Colocobia (1964 m), después de pasar al lado del Cerro del mismo nombre, mientras que la carretara (LR 416) se separa hacia derecha para acabar cogiendo dirección S. En este tramo, mirando al oeste, pudimos contemplar algunas cimas destacadas de la Sierra de la Demanda: Gabizelaya, Campos Blancos, Otero, Escorlacia, Cruz de la Demanda.
 

En el remonte nos pusimos los crampones por que las laderas de la vertiente noroeste de San Lorenzo estaban heladas. Sin perder la dirección SE encaramos las empinadas laderas que salvan 300 metros de desnivel hasta la cima (2275 m).
 

 
Comenzamos a descender NE hasta la estación de altura del remonte Campos Blancos. Según descendíamos, teníamos enfrente el cordal que se dirige hacia el norte y lo forman las cimas de Cabeza Parda, Cuña y Guilicerra. Continuamos bajando con la misma dirección y pisando la pista de esquí que llevan el mismo nombre que el remonte, situada al este de la estación. En el momento en que la pista da un giro cerrado a la izquierda nos salimos y continuamos descendiendo monte a través (O) hasta la estación de esquí y desde aquí por pista hasta la el parking.
 
DATOS
DISTANCIA:9,44KM
DESNIVEL. 769M



PEÑA EZKAURRE DESDE EL PUERTO DE ARGIBIELA

 

Peña Ezkaurre es una enorme elevación caliza, muy prominente por su cara NE, situada en el flanco oeste del valle de Zuriza. Desde su cima se domina el valle y las montañas que lo forman, pero además se puede contemplar el pirineo más occidental en todo su esplendor: Ori, La Kartxela, Anie, Txamantxoia, Alanos, Peña Forca, Mesa de los tres reyes, Petrechema, Acherito, Chinebral de Gamueta, Castillo de Acher, Midi d´Ossau etc.




Al parecer, el topónimo euskerico Ezkaurre significa “delante del río Ezka” “Ezka (a)urre(an)”. Se puede entender que el nombre responde a la posición de la montaña, ya que es el punto culminante de un cordal que viene desde Isaba (Valle de Roncal) y recorre el valle de Benabarce por su lado sur. El río Ezka recorre el valle de Roncal de norte a sur y al llegar a Isaba pasa por debajo del cordal de Peña Ezkaurre.


Dejamos los coches en el puerto de los navarros o puerto de Argibiela (1295 m), situado entre el valle de Benabarce y el valle de Zuriza. El itinerario que seguimos está claramente señalizado porque coincide con un tramo de la GR 11 que une este puerto con Isaba pasando por la cima de Peña Ezkaurre. Sólo tuvimos que seguir las marcas rojas y blancas de GR. Comenzamos a andar con dirección S siguiendo una pista que circunvala Punta Abizondo. Pronto el camino gira hacia el oeste (1360 m) y se convierte en una senda que sube en marcada pendiente por el hayedo de la cara sur de Punta Abizondo. Alcanzamos el collado de Abizondo (1630 m) y desde aquí afrontamos la cara norte de Peña Ezkaurre.
Aunque subimos en diciembre ya avanzado, no había nada de nieve, solo algunos neveros en el hayedo. Así que encaramos la empinadísima cuesta de roca caliza de la cara norte con suelo seco. La dificultad hubiera sido mayor en caso de estar con nieve, sobre todo al bajar, porque la inclinación puede superar en algún tramo los 40º. A buen ritmo y con dirección SO alcanzamos la cota de 1880 m a partir de la cual la cuesta se suaviza.


En este último tramo la senda se dirige al sur recorriendo un amplio pedregal de rocas calizas, hasta llegar a la cima de Peña Ezkaurre (2050 m). Cuando llegamos al pedregal nos sorprendió un manada de rebecos que lo atravesaba y una bandada de cuervos que lo sobrevolaba. La última sorpresa estaba en la cima donde una gran dolina ha dejado un gran socabón y una especie de segunda cima al otro lado del agujero, a la que también nos acercamos. Además, al parecer por iniciativa de los muchos montañeros que suben este monte, la cima está adornada con lajas puestas de pie a modo de lápidas. Como decía al principio, las vistas son impresionantes y pudimos disfrutarlas porque el día fue climatológicamente esplendido.


DATOS

DISTANCIA: 14KM (IDA Y VUELTA)

DESDE ARETA A GORDEXOLA PASANDO POR EL GANEKOGORTA Y OTRAS NUEVE CIMAS.





El Grupo de montaña Muinarrikolanda de Sopela, entre sus excursiones habituales, está llevando a cabo la vuelta a Bizkaia siguiendo la GR 123. En concreto el pasado noviembre realizaron la 13ª etapa, desde Areta, un barrio de Laudio, hasta Gordexola. Tuve la suerte de hacer el recorrido con ellos. En estas líneas lo intentaré describir.


El autobús nos dejó en Areta (140 m) y desde aquí subimos a Alpitxu. El itinerario comienza en una pendiente muy pronunciada por un camino cementado, más o menos, con dirección N. Pronto entramos en un pinar siguiendo una pista, que sin perder la orientación N, va zigzagueando mientras gana altura rápidamente. En la cota de 360 m abandonamos la pista y cogimos una senda a la izquierda que entra directamente entre los pinos y con dirección NO se dirige a la cima de Alpitxu (500 m). Seguimos por el cordal (NO) y sin ganar ni perder altura, en unos 500 metros, llegamos a una nueva cima Otsoerreta (500 m).


En este momento cambiamos de orientación a norte para bajar una empinada ladera. Al final encontramos el collado de Burgutze. Aquí mismo cogimos una pista que nos llevo (NE) casi hasta la cima de Goikogane. La pista va ganando altura hasta encontrar las pronunciadas laderas de Goikogane. Una vez que alcanzamos el cordal nos dirigimos (O) para llegar a la cima y al buzon de Goikogane (702 m).
Sin perder el cordal y con dirección (NO) encadenamos varias cumbres. Primero alcanzamos los buzones de Mugarriluze (729 m) y Kamaraka (797 m) y luego, después de descender al collado de Solobide, subimos a la cima de Gazteluzar (718 m).


Desde que alcanzamos el cordal de Goikogane veníamos contemplando al noroeste la línea entre Ganekogorta y Galarraga. Ahora los tenemos encima y nos dirigimos hacia Ganekogorta. El camino nos lleva (NON) por pista que al llegar a las laderas de Ganekogorta se convierte en senda. La cuesta es pronunciada pero poco a poco conseguimos alcanzar la cima donde hicimos un descanso y recuperamos fuerzas. Ganekogorta (996 m).


Después del bocata, cogimos el cordal que sale de Ganekogorta y se dirige a Galarraga (OSO). Es un paisaje de campas de altura. Pasamos primero por Pagero (959 m) y poco después alcanzamos la pared de Galarraga. Para acceder a la cima hay que trepar por una chimenea. No es difícil, además está equipada con cuerdas y una zirga. Una vez en la cima de Galarraga (901 m) descendimos por su arista suroeste. Los primeros metros los recorrimos SE pero una vez conectamos con la arista descendimos la empinadísima ladera (SO). Desde el collado continuamos unos metros (SO) para pasar por el último buzón de la jornada Kiputxeta (723 m).


Nos quedaba bajar a Gordexola. Fue un largo descenso, de cerca de 8 km, siguiendo una pista y las marcas rojas y blancas de la GR 123, pero además hay postes indicadores que señalan el camino a Gordexola. Hay que tener cuidado para no equivocarse con los caminos que bajan a Sodupe. Los primeros kilómetros tienen orientación (ONO). Se pasa por varios caseríos, el caserío Minaur que está en ruinas, el caserio Sagarmina y el caserio Urtiaga. En éste último volvimos a cambiar de dirección (SO). Al de 2 kilometros llegamos al barrio Azkarai, ya en Gordexola, donde cruzamos la carretera BI 3641. Más adelante alcanzamos el rio Herrerias a la altura de la Torre Zubiete y siguiendo el curso del río (SO) entramos en el centro de Gordexola por el puente al lado de la Torre de Orixando.
En total anduvimos 22km y subimos un desnivel positivo de 1330 m.



DATOS
DISTANCIA: 21,66 KM
DESNIVEL POSITIVO: 1343 M



PICO LA MIEL, CASTRO VALNERA Y CUBADA GRANDE





Aparcamos los coches en el parking de las pistas de esquí de Lunada (1280 m), justo a los pies del Pico La Miel. Comenzamos a caminar (SO) siguiendo la línea de los remontes, aprovechando que el brezo en esta área había sido cortado. Llegamos al collado que separa las dos cimas del Pico La Miel y nos dirigimos (N) a la cima norte o Canto de las Corvas. Desde el collado tiene el aspecto de una muralla. Hay que trepar el muro que da acceso a la plataforma cimera donde se encuentra el único buzón de este monte (1564 m). Buenas fotos del Castro Valnera y de Peña Lusa. Volvimos al collado y continuamos, primero S y luego SO, sin perder altura, siguiendo la arista, hasta la cota de 1570 m, punto culminante del Pico La miel.


Sin perder la dirección iniciamos el descenso, pero en seguida cambiamos a SE por una senda que baja una pendiente muy marcada hasta encontrar el camino que viene desde las pistas de esquí rodeando el Pico La miel y se dirige al collado del Alto La Piluca (1420 m). Nos dirigimos (O) a este collado que está situado entre el Pico La Miel y el Castro Valnera. A continuación, la senda asciende (OSO) al collado del Alto de la Pirulera (1520 m), entre el Torcaverosa o Pico Los Llares y el Castro Valnera.
 
 

Tenemos delante la arista nordeste del Castro Valnera y las impresionantes vista de su cara norte. Iniciamos el ascenso de la arista (S) por una rampa muy empinada donde tuvimos que usar las manos para trepar un tramo corto. Sin salirnos de la arista y con dirección SO fuimos ganando altitud hasta alcanzar la plataforma caliza que conforma la cima del Castro Valnera (1717 m). 
 

Descendimos del Castro con dirección general Sur, pero el itinerario hace varios zig-zag y se pueden tomar varias opciones. Nosotros atravesamos unas plataformas calizas y zigzagueamos en la parte final siguiendo hitos y las sendas más visibles. Llegamos a un paso encajado que desciende directamente al gran Collado entre Castro Valnera y Cubada Grande. 

 
 
Unos postes indicadores nos señalaron la dirección hacia la cima de la Cubada Grande. Primero subimos hacia el sur por una dura cuesta y una vez alcanzamos unos grandes bloques de piedra fuimos hacia SE, pegados al gran murallón que cierra el paso a la cima. En unos metros alcanzamos una grieta de la muralla, muy estrecha, una persona grande tendría dificultades para pasar, que nos permitió atravesarla y acceder a la zona alta muy cerca de la cima a la que llegamos en pocos minutos con dirección NE.


Volvimos de nuevo al Collado por el mismo camino. Para volver a las pistas de esquí y recuperar los vehículos dimos un rodeo un poco largo pero muy interesante. Cogimos la vaguada que desde el Collado baja al Bernacho (ENE). Después de atravesar un bonito hayedo llegamos a las cabañas de Bernacho. Desde aquí buscamos una senda que sube (NO) hasta el collado del Alto la Piluca remontando la vaguada formada entre las estribaciones del Castro y el Pico la Miel. En un primer momento nos dirigimos a las cabañas que teníamos enfrente y al otro lado de la vaguada encontramos la senda, paralela a los muros de piedra. Sin salirnos de la senda fuimos ganado altura hasta encontrar el camino que cogimos cuando descendíamos del Pico La Miel para encaminarnos al collado del Alto de Piluca, solo que esta vez nos dirigimos en dirección contraria ( ENE), en dirección a las pistas de esquí. En este tramo encontramos algún rincón francamente atractivo, unos pozos de agua con Peña Lusa como telón de fondo. En un momento el camino gira al norte y en breve llegamos a las pistas de esquí donde acabamos nuestra aventura.
En total recorrimos unos 14,5 km y subimos un desnivel de 1200 m.





FLYSH DE ZUMAIA A DEBA





La costa occidental de Gipuzkoa destaca por las llamativas formas de sus acantilados. El tramo comprendido entre Zumaia, Deba y Motriko (Biotopo protegido) se erigió como consecuencia de presiones tectónicas hace millones de años dando lugar a formaciones petreas estratificadas (Flysh), donde están representadas todas las edades geológicas de la tierra, de ahí que tenga un enorme valor científico. La estratificaciones se ven tanto en las paredes de los acantilados como en el suelo (rasa mareal). Pero además, la espectacularidad de estas formaciones le da a la zona un valor paisajístico difícil de encontrar. La verde Gipuzkoa entra en el mar con vestido de pliegues rígidos y perfectos dibujando una geometría que parece artificial.


Nosotros realizamos uno de los posibles recorridos, quizás el más frecuente. Pero hay itinerarios que transcurren por la parte alta de los acantilados y otros que recorren buena parte de la rasa mareal, a escoger el que más nos guste.
Iniciamos la marcha en la Ermita de San Telmo de Zumaia. A sus pies, los acantilados y la playa de Itzurun ofrecen las primeras vistas del recorrido. La senda sigue las marcas rojas y blancas de la GR 121 (Vuelta a Gipuzkoa). A los pocos metros de empezar (O) llegamos a los acantilados de Algorri donde encontramos los primeros tramos de rasa mareal. El camino se aparta de la línea de costa (S) y se dirige al interior ofreciendo un paisaje de contrastes entre el verde de las campas y el azul del mar recortado por la espuma de las olas que rompen. Avanzamos hacia el oeste para llegar a la zona de Saskarate. Un poco más adelante, nos desviamos de la GR 121, tomamos una pista a la derecha y en un nuevo desvío bajamos (N) a un mirador sobre los acantilados. Volvimos sobre nuestros pasos para recuperar la pista y con dirección SO dirigirnos al barrio Pagoeta donde volvimos a encontrar la GR 121.


Ahora la GR se dirige (NO). Bordea el monte Sorazu, pasa por los caseríos Arantzagoikoa y Arantzazpikoa y desciende hacia Portutxiki, otro mirador encima del acantilado. (El itinerario que recorre las playas y la rasa mareal aquí tiene un punto donde se ha instalado una cuerda y peldaños metálicos para trepar la pared del acantilado y salir de la línea de costa). El rincón permite contemplar un buen tramo del Flysh.
Sin perder la dirección que traíamos, en pocos metros, llegamos a la playa de Sakoneta situada sobre la rasa mareal. La verdad es que me impresionó mucho. Te quedas con la sensación de que alguien hubiera dispuesto las capas pétreas en forma de páginas de un libro y no solo conforme con alinear los acantilados, dispuso su orden en el suelo marino también. Crestas de piedra que nacen en el fondo del mar y recorren la playa en línea recta y paralelas, para remontar las paredes de los acantilados o viceversa. Saqué no sé cuantas fotos, pero me faltó tiempo para captar los infinitos detalles sorprendentes que el tiempo y la erosión han esculpido en semejante paisaje. Desde Sakoneta recorrimos la rasa con cuidado de no resbalarnos porque la piedra estaba mojada, hacía pocas horas inundada por la marea. Llegamos a un punto donde una cuerda nos ayudó a trepar por el acantilado y situarnos cerca de Mendatagana.


En vez de continuar por la GR 121 decidimos rodear Mendatagana tomando el trazado del antiguo ferrocarril (O). Atravesamos dos túneles cerca de la playa de Aitzuri y salimos a la altura de la depuradora de aguas de Arranomendi donde conectamos de nuevo con la GR 121. Después de subir una cuesta bastante empinada nos encontramos con la carretera (N634) que atravesamos. Remontamos unas campas, desde donde pudimos contemplar una magnífica panorámica de la costa de Deba, y llegamos a la ermita de Santa Catalina. La ermita está situada en un alto que domina la costa y nos permitió tener una panorámica completa del recorrido que estábamos haciendo. Ya solo nos quedaba descender a Deba. Primero cambiamos de rumbo hacia el sur, para llegar al caserío Etxeberri y luego (SO) continuamos bajando para salir al lado de la ermita de San Roque. Finalmente por la calle Buenos Aires llegamos al centro de Deba. Este trozo final, desde la ermita de San Roque, ya en casco urbano, es muy empinado y el suelo está empedrado. Puede haber resbalones.
En conclusión, para cualquier senderista un recorrido nuevo e imprescindible en el que se mezclan paisaje, cultura y deporte. Recorrimos unos 15 km y salvamos un desnivel acumulado de más de 500m.